Madonna causa controversia en el Festival de Eurovisión

Se cumplen 30 años del gran y polémico éxito de la artista, Like a prayer, el mismo que le prohibieron cantar en Israel en su momento por su escenografía: Madonna se colgaba de una gran cruz en medio del escenario, lo que se consideró como una ofensa a la religión. Ahora, la cantante se presentó ante 200 millones de personas de todo el mundo en el pabellón Expo de Tel Aviv, Israel con un decorado que recordaba el interior de una catedral, dos pilares que simulaban una cruz caída y 40 cantantes que conformaban un espectacular coro vestido con túnicas diseñadas por el propio Jean-Paul Gautier, quien también firmaba el vestuario de ella.

Pero, a pesar de su constante desafinación y las críticas a la Iglesia, esto no fue lo que más llamó la atención, sino que Madonna interpretó Future, junto al rapero estadounidense Quavo, una de las canciones de su nuevo disco Madame X, y continúo reprobando el cambio climático con la aparición de máscaras de gas y bailarines con túnicas blancas y coronas de flores. Al final del número, la reina del pop se situaba arriba de unas escaleras y, subiendo a ellas por parejas, se acercaron los performers que portaban en sus espaldas las banderas de Israel y Palestina mientras se abrazaban, simbolizando la paz, a pesar de que este último es un estado no reconocido por Israel.

Como siempre, la reina dando de qué hablar.

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